Cuatro heroínas indias contra el aborto selectivo, las violaciones y el ácido

Cuatro heroínas indias contra el aborto selectivo, las violaciones y el ácido

La India asistió hace un año a escenas nunca vistas antes. Cientos de mujeres se echaron a las calles para denunciar el maltrato que sufren las féminas en el país.Ante el Parlamento, la policía cargó contra ellas con material antidisturbios. El detonante de las protestas fue la brutal violación en grupo y asesinato de una estudiante en Nueva Delhi. El Gobierno se vio forzado a endurecer las leyes contra los delitos sexuales. Y, por primera vez, se debate abiertamente y sin tapujos acerca de la violencia que sufren las mujeres en el gigante asiático. Pero en la India ya existían féminas valientes, llenas de coraje, que se enfrentan a una sociedad patriarcal, que en ocasiones convierte a las mujeres en ciudadanas de segunda y les niega sus derechos y el acceso a la justicia. Estas son algunas de ellas y sus historias inspiradoras.

Mitu Khurana: no sin mis hijas

 
“La pesadilla comenzó cuando esta pediatra de 34 años se quedó embarazada en 2005. Su marido y la familia política la presionaron para que se hiciese una ecografía para conocer el sexo del bebé. Khurana se negó. Sabía lo que ocurriría si el feto era una niña”.
 
La discriminación contra la mujer comienza antes del nacimiento en la India, algo que Mitu Khurana conoce muy bien. La pesadilla empezó cuando esta pediatra de 34 años se quedó embarazada en 2005. Su marido y la familia política la presionaron para que se hiciese una ecografía para conocer el sexo del bebé. Khurana se negó. Sabía lo que ocurriría si el feto era una niña. Su esposo y su suegra pusieron huevo a escondidas en su comida, alimento al que es alérgica. Ingresada en el hospital a causa de una alergia alimentaria, los médicos, compinchados con la familia, la anestesiaron y le hicieron una ecografía. La imagen mostró dos niñas. “Me pidieron que abortase y dije que no. Entonces me dijeron que abortase una de las niñas y me quedase con la otra. Me negué”, afirma Khurana a El Confidencial.
Después de aquel episodio, comenzaron a “torturarla” para provocarle un aborto. “No me alimentaban, me dejaban sin agua”, explica la pediatra. El día que su marido la empujó escaleras abajo se armó de valor y abandonó el hogar familiar. Con el apoyo de sus padres tuvo a sus gemelas.
En 2008, tras tres años de lucha para que las autoridades admitiesen sus denuncias, se convirtió en la primera mujer en la India en presentar una demanda contra el marido, la familia política y el hospital por intento de feticidio de niñas.
El aborto de niñas alcanza niveles de genocidio en la India. Se ha bautizado como “generocidio”.El censo de 2011 confirmó que crece el rechazo contra las féminas. El ratio de sexos es de 933 niñas por cada 1.000 niños. Seis millones de niñas fueron abortadas sólo en la última década.
Desde 1994 está prohibido que se informe del sexo del bebe a los futuros padres, pero por unos pocos euros el médico le dará un caramelo azul o rosa. La revista The Lancet estima que hasta 12 millones de niñas podrían haber sido abortadas desde 1984 en el país asiático.
Khurana consiguió que sus hijas no engrosasen esta macabra estadística. Pagó un alto precio por ello: recibe todo tipo de amenazas para que abandone el caso judicial, cuya sentencia se conocerá en un año. “Cuando voy a poner denuncias por las amenazas la policía no las registra.Mi marido y el hospital son poderosos y pueden comprar a quien quieran”.
No sólo eso. Khurana ha sido rechazada por su entorno social. “La sociedad en la que vivo considera que la víctima es mi marido porque no le he dado hijos varones. Se me califica de cruel”, explica. “Lo que comenzó como una lucha por mis hijas se ha convertido en una lucha contra un sistema que no permite que una mujer exija sus derechos”.
A pesar de todo, Khurana está dispuesta a llegar hasta el final. “Fui la primera mujer que puso una denuncia por intento de feticidio y hay muchos ojos puestos en mí. Tengo mucha responsabilidad. Quiero que otras madres que se enfrentan a situaciones similares sepan que pueden luchar”. Guddu y Pari, sus hijas, tienen hoy 8 años. Las muñecas Barbie son su juguete favorito.
Laxmi, la lucha contra el ácido
 
“Los expertos creen que se producen dos o tres ataques semanales con ácido, aunque la mayoría no se denuncian. Los llevan a cabo pretendientes despechados. Las víctimas no sólo ven sus vidas destrozadas y acaban destinadas al ostracismo social, también deben hacer frente a enormes gastos médicos”.
 
Laxmi quiere dar la cara. Cuando en las entrevistas en televisión le piden que se tape por la sensibilidad de los espectadores, esta joven de 23 años dice que no. Tampoco se cubre cuando está en público. “Quiero que la gente vea lo que me hicieron. Si la gente lo ve, las cosas pueden cambiar”, afirma esta mujer que rezuma vitalidad.
Cuando Laxmi tenía 14 años, un pretendiente rechazado le arrojó ácido en Khan Market, una exclusiva zona comercial de Nueva Delhi. “Nadie me ayudó. No podía controlarme y tres coches me atropellaron”, cuenta a El Confidencial. El atacante, Guddu, se había enamorado de ella y le mandaba continuos mensajes con propuestas matrimoniales. Al no recibir respuesta, pidió ayuda a un amigo, Rakhi, para perpetrar el ataque y deformar su rostro. “Si no es mía, no será de nadie”, debió pensar el pretendiente frustrado. Los dos agresores fueron condenados a diez y siete años de prisión en 2009.
Pero Laxmi no se conformó con el castigo a sus agresores. Al frente de la campaña Stop Acid Attacks, inició una demanda ante el Tribunal Supremo indio para que se limitase la venta de ácido y el Estado pagase los gastos médicos a las víctimas. Una medida similar tomada en Bangladesh hace años redujo de forma considerable este tipo de ataques.
El ácido es muy económico en la India, por 0,3 euros se puede comprar un litro en cualquier tienda. Los expertos creen que se producen dos o tres ataques semanales con ácido a mujeres, aunque consideran que la mayoría no son denunciados. Los ataques los llevan a cabo generalmente pretendientes rechazados y despechados.
Las víctimas de estas agresiones no sólo ven sus vidas destrozadas y, en ocasiones, destinadas al ostracismo social. También deben hacer frente a enormes gastos médicos. Laxmi se ha sometido a infinidad de operaciones. Su familia ha invertido más de 10.000 euros, sin recibir ningún tipo de ayuda. Una fortuna en la India, que en algunos casos arruina a las víctimas ya sus familiares.
La valentía de Laxmi ha dado resultado. El Tribunal Supremo de la India endureció el pasado julio la venta de ácido en el país y estableció compensaciones para las víctimas. La nueva regulación establece que las tiendas deben tener existencias limitadas de estos productos químicos y registrar los datos de los compradores. De no cumplir la normativa se enfrentan a duras multas.Además, el Gobierno debe compensar a cada víctima con cerca de 4.000 euros.
Laxmi dio la bienvenida a la nueva regulación, pero cree que las compensaciones no son suficientes y su organización volverá a los tribunales para que el Estado se haga cargo de todos los gastos médicos de las mujeres atacadas. Ahora, Laxmi piensa en cómo rehacer su vida. “Mi vida ha estado parada ocho años. He estado sola, sin amigos. Quiero trabajar”, sentencia la joven.
Meena Kan dasamy, letras contra la violencia
 
“Que tu marido te pegue se considera normal en la India. El hombre indio te maltrata porque te quiere cambiar, para hacerte mejor, afirma Kandasamy“
 
“Mi piel ha sido suficientemente herida para contar su propia historia”, escribió Meena Kandasamy en una revista en 2012. La revelación de la violencia sufrida en el matrimonio por esta poetisa de 29 años conmocionó a la sociedad india. Primero, porque las clases medias y altas indias prefieren pensar que la violencia doméstica ocurre sólo en los estratos bajos.Segundo, porque los golpes e insultos del marido se quedan en casa. No se hacen públicos.Tercero, porque Kandasamy ya era una conocida activista por los derechos de los intocables y la mujer.
“Lo hice público porque no podía mostrar una cara valiente al mundo y al mismo tiempo esconder lo que me ocurría a mí”, explica la poetisa a este diario en una conversación telefónica. “No sé cómo algo así me pudo ocurrir”, dice esta mujer mitad intocable, el eslabón más bajo del sistema de castas indio.
Kandasamy se hizo un nombre literario con unos versos que escupen rabia contra un sistema de castas que oprime a millones de personas. También destilan furia ante una sociedad patriarcal donde ser mujer supone una forma de intocabilidad. En su primer libro de poemas, Touch (2006), atacaba el sistema de castas. En el segundo, Ms. Militancy (2011), se revolvía contra la opresión de la mujer.
“La mujer debería retomar el control de su sexualidad. En el corazón de la cultura india la mujer carece de identidad sexual. Eres un objeto para ser utilizado por el hombre”, analiza Kandasamy. Para la también periodista y ensayista “la mujer es el vehículo de la casta. Con el control de la mujer se controla la casta”.
La pesadilla comenzó pronto para ella. A los dos meses de casarse, ya recibía golpes e insultos.“Aprendo que cualquier objeto se puede convertir en un instrumento de castigo: los cables del ordenador, cinturones de cuero, sus manos desnudas, que una vez amé”, relató en el texto de 2012.
“Que tu marido te pegue se considera normal en la India. El hombre indio te maltrata porque te quiere cambiar, para hacerte mejor”, afirma Kandasamy. “Mi marido me pegaba porque tenía que disciplinarme. Desde su punto de vista, era por mi bien”.
La violencia doméstica está muy extendida en el país asiático. La última encuesta del Ministerio de Salud sobre violencia en el hogar, realizada en 2006, concluyó que el 40% de las mujeres casadas sufre malos tratos. Y sólo una de cada cuatro busca ayuda. Kandasamy cree que los números son mucho más altos, ya que muchas mujeres guardan silencio sobre las agresiones.
Cuatro meses después del enlace, Kandasamy ya había regresado a casa de sus padres, donde descubrió que su marido ya estaba casado en un matrimonio anterior y nunca se había divorciado. Su matrimonio era nulo. Era libre. Hoy continúa con sus versos y sus ensayos periodísticos.
“Con ojos tristes de mujer y una sonrisa conmovedora, me esforzaré en encontrar el coraje para hacer frente a este mundo. Quizás, a lo largo del camino, la poesía me ayude a dejar atrás el dolor”, finaliza el texto donde reveló los malos tratos.
Sampat Pal, el garrote contra el machismo
 
“La Banda Rosa la formaban al principio 25 mujeres. Hoy son un ejército de 20.000. Hay analfabetas, de las castas más bajas, viudas… todas maltratadas de una forma o de otra por una sociedad patriarcal y unas instituciones corruptas”.
 
Cuando en la región de Bundelkhand, en el estado de Uttar Pradesh, una mujer sufre malos tratos no recurre a la policía. Acude a Sampat Pal, líder de la Gulabi Gang (Banda Rosa). Maridos maltratadores y funcionarios corruptos son el objetivo de estas mujeres que visten saris rosa y van armadas con palos. Se toman por su mano la justicia que se les niega. “En la India hay algo peor que ser pobre. Es nacer mujer”, afirma Pal con energía.
Un día de 2006, en su pueblo de Atarra, Pal vio cómo una mujer recibía una paliza de su marido.Le suplicó que parara, pero los golpes continuaron. Al día siguiente regresó con un pequeño grupo de mujeres armadas con palos y le propinaron una paliza al marido maltratador. La Gulabi Gang acababa de nacer.
Al principio eran 25 mujeres. Hoy son un ejército de 20.000. Féminas analfabetas, de las castas más bajas, viudas… todas maltratadas de una forma o de otra por una sociedad patriarcal y unas instituciones corruptas. “La verdadera arma es que estamos unidas. Cuando las mujeres luchan juntas son más fuertes”, dice esta mujer, ya en la cuarentena y de apenas metro y medio.
“Llevo un palo para que los hombres me teman. No siempre lo uso, pero ayuda a convencer a los hombres que creen que son más fuertes que yo”, dice la comandante en jefe del ejército femenino. Pal ha nombrado comandantes en cada distrito de Bundelkhand para proteger a las mujeres en cada rincón de su región.
La Gulabi Gang ha asediado comisarías cuando la policía se ha negado a registrar denuncias de violación o palizas y secuestrado camiones de comida destinados a los pobres cuando funcionarios sin escrúpulos se dirigían al mercado a vender los alimentos. Además, cuando la empresa pública de electricidad cortó la luz en su pueblo a la espera de sobornos, la Gulabi Gang tomó el edificio y obligó a los funcionarios a reactivar el servicio.
Pal conoce bien las dificultades a las que se enfrenta una mujer en la India. Apenas sabe leer y escribir. Sus padres consideraron innecesario que estudiase. A los doce años fue entregada en matrimonio a un vendedor de helados diez años mayor. A los 20 años ya tenía cinco hijos. Su familia política pensaba que debía utilizar un velo. Su marido opinaba que no estaba bien que saliese a la calle sola.
“Toda mi vida he vivido oprimida”, afirma esta mujer, que se cansó de vivir encadenada. Sus poco ortodoxos métodos le han causado problemas con la Justicia: ha sido denunciada por reunión ilegal y atacar a empleados del Gobierno. En ocasiones, ha tenido que esconderse.
Su figura se ha convertido en un símbolo contra la violencia y la opresión de la mujer en el país asiático. También se ha convertido en una celebridad. Participó en la versión india de Gran Hermano y el año que viene se estrenará una película sobre su vida.

ELCONFIDENCIAL.COM-17/12/2013-JAIME LEÓN

 

Four Indian heroines against selective abortion, rape and acid

India attended one year ago scenes never seen before. Hundreds of women took to the streets to denounce the abuse suffered by the women in the country. Before Parliament, the police charged them with riot gear. The trigger for the protests was the brutal gang rape and murder of a student in New Delhi. The Government was forced to toughen laws against sex crimes. And, for the first time openly debate and openly about violence against women in the Asian giant. But in India existed brave females full of courage, facing a patriarchal society, which sometimes makes women second class citizens and denied their rights and access to justice. Here are some of them and their inspiring stories.
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Mitu Khurana: Not without my daughter

“The nightmare began when the pediatrician 34 became pregnant in 2005. Her husband and in-laws pressured her to an ultrasound to determine the sex of the baby did. Khurana refused. Knew what would happen if the fetus was a girl. ”

Discrimination against women begins before birth in India, which Mitu Khurana knows well. The nightmare began when the pediatrician 34 became pregnant in 2005. Her husband and in-laws pressured her to an ultrasound to determine the sex of the baby did. Khurana refused. I knew what would happen if the fetus was a girl. Her husband and her mother put egg hidden in his food, food that is allergic. Admitted to the hospital because of a food allergy, doctors, in cahoots with the family, anesthetized and made ​​him an ultrasound. The picture showed two girls. “They asked me to an abortion and I said no. Then I was told that an abortion of girls and I stay with the other. I refused, “says Khurana El Confidential.

After that episode, they began to “torture” to cause an abortion. “I was not fed, left me without water,” says the doctor. The day that her husband pushed her down the stairs steeled himself and left the family home. With the support of her parents had her twins.

In 2008, after three years of struggle for the authorities would admit his allegations, he became the first woman in India to file a lawsuit against husband, in-laws and the hospital for attempted female feticide.
The abortion of girls reached genocidal levels in India. It has been dubbed the “gendercide”. The census of 2011 confirmed the growing backlash against the women. The sex ratio is 933 girls per 1,000 boys. Six million girls were aborted only in the last decade.

Since 1994 it is forbidden to report on the sex of the baby to the intended parents, but for a few euros the doctor will give a blue or pink candy. The Lancet estimated that up to 12 million girls could have been aborted since 1984 in China.

Khurana got his daughters engrosasen this grim statistic. Paid a high price for it: it receives all threats to abandon the court case whose decision will be announced in a year. “When I go to put complaints of police threats not recorded. My husband and the hospital are powerful and can buy whoever they want. ”

Not only that. Khurana has been rejected by their social environment. “The society in which I live is the victim believes that my husband because I have not given sons. I was described as cruel, “he explains. “What began as a struggle for my daughters has become a fight against a system that allows a woman to demand their rights.”

Nevertheless, Khurana is willing to go the distance. “I was the first woman filed a complaint for attempted feticide and there are many eyes on me. I have a lot of responsibility. I want other moms who face similar situations know they can fight. ” Guddu and Pari, his daughters are 8 years old today. Barbie dolls are her favorite toy.

Laxmi, the fight against acid

“Experts believe that occur two or three weekly acid attacks, but most go unreported.’s Conduct suitors spiteful. Victims not only see their lives shattered and just meant social ostracism, also face enormous medical expenses. ”

Laxmi wants to face. When television interviews ask clogging the sensitivity of viewers, this 23 year old says no. Nor is covered when in public. “I want people to see what they did. If people see it, things can change, “says the woman who exudes vitality.

When Laxmi was 14, a rejected suitor threw acid in Khan Market, an upscale shopping area of New Delhi. “No one helped me. I could not control myself and three cars ran over me, “she tells The Confidential. The attacker, Guddu, was in love with her ​​and with continuous messages sent marriage proposals. Receiving no reply, sought help from a friend, Rakhi, to perpetrate the attack and distort his face. “If not me, not anyone will be” must have thought the frustrated suitor. The two attackers were sentenced to seventeen years in prison in 2009.

But Laxmi was not satisfied with the punishment of their perpetrators. Leading the campaign Stop Acid Attacks initiated proceedings before the Indian Supreme Court for the sale of acid and the State should pay the victims medical expenses either be limited. A similar measure taken in Bangladesh for years considerably reduced such attacks.

The acid is very economical in India for 0.3 euros you can buy a liter in any store. Experts believe that occur two or three weekly acid attacks women, but consider that most go unreported. The attacks are carried out usually rejected and jilted suitors.

The victims of these attacks not only see their shattered lives and sometimes aimed at social ostracism. They also face enormous medical expenses. Laxmi has undergone countless operations. His family has invested more than € 10,000, without receiving any help. A fortune in India, which in some cases ruined the victims and their families.

Laxmi’s bravery has paid off. The Supreme Court of India in July hardened sale of acid in the country and established compensation for victims. The new regulation provides that the stores should have a limited supply of these chemicals and record buyers. Failure to comply with the rules face stiff fines. In addition, the government must compensate each victim with about 4,000 euros.

Laxmi welcomed the new regulation, but believes that the compensation is not enough and your organization will return to court for the state to take care of all medical expenses of the attacked women. Now, Laxmi think about how to rebuild their lives. “My life has stood for eight years. I’ve been alone, without friends. I want to work “, says Young.

Meena Khan dasamy, letters violence

“Let your husband paste is considered normal in India. Indian man abuses you because you want to change, to make you better, says Kandasamy”

“My skin has been hurt enough to tell their own story,” Meena Kandasamy wrote in a magazine in 2012. The revelation of the violence in the marriage for 29 years poetess shocked Indian society. First, because the middle and upper class Indians prefer to think that domestic violence occurs only in the lower strata. Second, because the blows and insults husband stay home. Not made ​​public. Third, because Kandasamy was already a well-known activist for the rights of untouchables and women.

“I made ​​it public because he could not show a brave face to the world while hiding what was happening to me,” says the poet to this newspaper by telephone. “Do not know how something like me could have happened,” says the half woman untouchable, the lowest end of the Indian caste system.

Kandasamy a literary name for himself with verses spitting rage against a caste system that oppresses millions of people. Also exude anger at a patriarchal society where being a woman is a form of untouchability. In his first book of poems, Touch (2006), attacked the caste system. Then, Ms. Militancy (2011), thrashed against the oppression of women.

“Women should take control of their sexuality. At the heart of Indian culture women lack sexual identity. You are an object to be used by man, “analyzes Kandasamy. For the journalist and essayist also “woman is the vehicle of the breed. With control of women is controlled caste “.

The nightmare began for her soon. After two months of marriage, and received blows and insults. “We learn that any object can be turned into an instrument of punishment: computer cables, leather belts, their bare hands, I once loved,” he said in the text of 2012.
“Let your husband paste is considered normal in India. Indian man abuses you because you want to change, to make you better, “says Kandasamy. “My husband beat me because I had to discipline myself. From their point of view, it was for my own good. ”

Domestic violence is widespread in China. The latest survey by the Ministry of Health on domestic violence, conducted in 2006, found that 40% of married women is abused. And only one in four seeking help. Kandasamy believes the numbers are much higher, as many women are silent on the attacks.

Four months after the link, Kandasamy had returned to her parents’ home, where she discovered that her husband was already married in a previous marriage and had never divorced. Their marriage was void. He was free. Today continues its verses and journalistic essays.

“With sad eyes of a woman, a touching smile, I will endeavor to find the courage to face this world. Perhaps, along the way, poetry help me let go of the pain, “concludes the text which revealed the ill-treatment.

Sampat Pal, the stick against sexism

“The Rose Band formed it to the top 25 women. Today they are an army of 20,000. There illiterate, of lower castes, widows battered … all in one way or another by a patriarchal society and a corrupt institutions.”

When the Bundelkhand region in the state of Uttar Pradesh, a woman is abused does not resort to the police. Turn to Sampat Pal, leader of the Gulabi Gang (pink band). Abusive husbands and corrupt officials are targeted by these women who wear pink saris and go armed with sticks. Justice being denied into their own hands. “In India there is something worse than being poor. Is born female, “says Pal with energy.

One day in 2006, in his hometown of Atarra, Pal saw a woman received a beating from her husband. He pleaded that he stop, but the beatings continued. The next day he returned with a small group of women armed with sticks and he was beaten by abusive husband. The Gulabi Gang was born.

Initially there were 25 women. Today there are an army of 20,000. Illiterate females of the lowest castes, widows battered … all in one way or another by a patriarchal society and a corrupt institutions. “The real weapon is that we are united. When women fight together are stronger, “says the woman, now in quarantine and barely five feet.

“Wear a suit for men fear me. Not always use it, but it helps to convince men they believe are too strong for me, “says the commander of the army female. Pal commanders appointed in each district Bundelkhand to protect women in every corner of your region.

The Gulabi Gang has plagued police when the police refused to register complaints of beatings and rape kidnapped or food trucks for the poor when unscrupulous officials were going to market to sell food. Furthermore, when the public electricity company cut off the light in their village pending bribery, Gulabi Gang took the building and forced officials to reactivate the service.

Pal knows well the difficulties faced by a woman in India. Barely literate. His parents thought it unnecessary to study. At twelve he was given in marriage to an ice cream vendor ten years older. At 20 years and had five children. Your in-laws thought I should use a veil. Her husband thought it was wrong to come out into the streets alone.

“All my life I lived oppressed,” says this woman who is tired of living chains. His unorthodox methods would have caused problems with Justice has been denounced for unlawful assembly and attack government employees. Sometimes he had to hide.

His figure has become a symbol against violence and oppression of women in China. It has also become a celebrity. He participated in the Indian version of Big Brother and the next year a movie about her life will premiere.
ELCONFIDENCIAL.COM-17/12/2013-JAIME LION

 

http://mardefez.blogspot.com/2014/01/cuatro-heroinas-indias-contra-el-aborto.html

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