India: un país sin hijas

India: un país sin hijas
Elisa Reche
2 de diciembre de 2011 · Sin comentarios
Prisma Internacional
Niñas durante una procesión religiosa en Nueva Delhi. Foto: AP
Niñas durante una procesión religiosa en Nueva Delhi.
Foto: AP

NUEVA DELHI. (apro).- Es imposible entrevistar a Mitu Khurana por las tardes. Después de dar clase en la universidad, pasa el resto del día exclusivamente con sus gemelas. Con unos grandes ojos negros, la cara redonda y la voz triste, la pediatra de Delhi se ha enfrentado a situaciones terribles para ver crecer a sus hijas, Guddu y Paari, ahora con 6 años de edad.

Mitu no quiso perder a sus gemelas. Su familia política le hizo comer un pastel con huevo, siendo ella alérgica, y acabó en el hospital con una ecografía revelando las dos niñas que se estaban gestando en su interior. “Mi suegra, mis cuñadas y mi exmarido me presionaron, abusaron de mí, no me daban de comer ni de beber y hasta me llegaron a empujar por una escalera de dos pisos para que abortara”, explica Mitu con el tono grave, y una cadencia lenta, apurando el llanto.

“Entré en una depresión severa y estuve a punto de suicidarme. Mis hijas y yo estamos con vida gracias a mis padres”, añade Mitu. Éstos la apoyaron para volver a casa, tener a las niñas y hasta amenazaron a la familia política con llamar a la policía si no dejaban marchar a su hija intacta.

Con 35 años y una tenacidad indómita, Mitu sigue esperando la resolución de la demanda que interpuso en 2008 contra su exmarido, su familia política y el hospital donde se le practicó la ecografía para averiguar el sexo del bebé. “Me siento muy sola. Muy pocas mujeres en la sociedad están dispuestas a hablar claro y alto sobre lo que está pasando”, añade.

Por el momento, el juez responsable de su caso le aconsejó “tratar de rehacer su matrimonio”. Desde hace dos años su marido ha solicitado la custodia de las niñas en el juzgado como una manera de presionarla para que abandone las denuncias. Mitu no tiene miedo. Con la voz triste, sus gemelas por las tardes y el apoyo de sus padres, sigue adelante. “No quiero que mis hijas se enfrenten al mismo mundo que yo”, concluye la médico.

Discriminación

La mezcla explosiva de la caída de la fertilidad, el acceso a la tecnología y la perseverancia de la mentalidad tradicional ha provocado que en las últimas tres décadas hasta 12 millones de mujeres indias aborten a sus bebés de sexo femenino, según el estudio publicado por la revista británica The Lancet, en colaboración con el Centro para la Investigación de Salud Global de la Universidad de Toronto.

“Al mismo tiempo que se ha abaratado la tecnología, han aumentado las posibilidades económicas de muchos indios que ahora pueden permitirse pagar una ecografía para averiguar el sexo del bebé”, señala Prabhat Jha, director del citado centro de investigación canadiense.

“Los hijos varones son considerados como un plan de pensiones. El aborto de la segunda hija –la primera es por lo general bienvenida- es fruto de una decisión racional adoptada por las familias más educadas, urbanas y pertenecientes a la elite que no desean tener más de dos hijos”, añade vía Skype desde Toronto. Las castas más bajas tienden a imitar el comportamiento de las altas.

El niño permite perpetuar el linaje de la familia y ostentar su honor, además de ser el encargado de cuidar a los padres cuando éstos envejecen. El hombre es quien ocupa la calle, la plaza, los bares, la noche, los puestos del gobierno, los rickshaw, los mercados, las tiendas de alcohol, los colegios, los hospitales.

El hombre se para en mitad de la acera para orinar tranquilamente a mediodía en Nueva Delhi, cualquier día de la semana. El hombre se roza bruscamente contra las nalgas de la clienta en el ultramarinos o la pasajera del autobús público. No en balde Naciones Unidas afirmó en un estudio reciente que la capital india es una de las urbes mundiales donde las mujeres sufren más acoso sexual y también es conocida como la capital de las violaciones en el resto del país.

El hombre abandona a la hija en el orfanato. El hombre hace lo que le viene en gana.

Con un hijo no hay que preocuparse por si le violan nada más alcanzar la pubertad, como les ocurre a muchas adolescentes indias, quienes después de atravesar esta violenta experiencia se ven obligadas a ejercer la prostitución. Las hijas son percibidas como una carga porque todo lo que se invierte en ellas va a parar a la familia del marido, de manera que son como un fondo perdido. Las viejas referencias se cruzan con las nuevas tecnologías y refuerzan el pasado frente al futuro.

De este modo, muchas niñas no tienen la posibilidad de nacer, no son alimentadas de igual forma que sus hermanos varones, no las llevan al médico cuando están enfermas, abandonan antes la escuela y sus familias no se alegran en el hospital cuando las ven en brazos de la madre tras el parto. Las mujeres en la sociedad india no tienen mucho más valor que como portadoras de un futuro hijo varón en sus entrañas.

Hasta los 18 años las jóvenes no pueden casarse, dice la ley, pero, como la mayoría de las normas en el país, esta sigue una trayectoria paralela con la realidad. El pago de la dote por parte de la familia de la novia a la del novio está prohibido en India desde 1961, pero sigue a la orden del día. Un auto, un departamento, un viaje a París, una moto: las clases medias cada vez quieren más.

“Novias quemadas”

Rekha Bezboruah, directora de la ONG Errata, que se dedica al avance de la mujer en la India, también considera que “el consumismo que ha venido de la mano de la globalización se ha topado con una cultura patriarcal, de manera que una hija supone principalmente para los padres unos gastos inmensos para el pago de la dote, la celebración de la boda y su educación, además del miedo por su seguridad”.

Hay ocasiones en que la familia política no se encuentra satisfecha, ya sea porque la dote no es suficiente o porque la cónyuge es de una casta inferior o porque la mujer no concibe un hijo varón. Y entonces prenden fuego en la cocina a la esposa envuelta en el sari, que se transforma de súbito en una trampa mortal, y lo hacen pasar por un accidente doméstico. El fenómeno es conocido en la India como burning brides, novias quemadas. O les echan ácido en el rostro y el cuerpo y así la mujer queda desechada, es más inservible que nunca.

El aborto está permitido en el subcontinente, pero desde 1996 es ilegal determinar el sexo del bebé a través de una ecografía. Los ginecólogos no muestran muchos reparos a la hora de ganar un dinero extra y entregan un caramelo azul o rosa a cambio como código de información sobre el género del bebé.

La mayoría de las clínicas de maternidad en Nueva Delhi, y el resto del país, lucen en sus paredes un mensaje muy claro: “En este hospital está prohibido la realización de una ecografía para averiguar el sexo del feto”. Pero al atravesar la puerta, la mayoría de los médicos sencillamente le ponen un precio al “riesgo” que corren.

“Evidentemente esto se produce, en gran parte, por el lucro del lobby médico y la convivencia de políticos y jueces, la mayoría de ellos hombres de casta alta interesados en perpetuar el sistema patriarcal”, explica Sabu George, un activista indio que volvió a su país en la década de los noventa con un doctorado de la Universidad americana de Cornell y una perspectiva del mundo diferente bulléndole en la cabeza.

“Es significativo que sólo diez médicos hayan sido condenados por esta práctica durante 15 años que lleva la ley en vigor”, añade.

El estudio publicado por The Lancet muestra que la primera niña tiene las mismas posibilidades de ser bienvenida al mundo que su hermano, pero la segunda lo tiene bastante más crudo. Sólo 836 nacen por cada mil niños. El hijo varón hereda la tierra, mantiene el apellido y es el encargado de encender la pira funeraria en el hinduismo y, de este modo, permitir salir de la rueda de la reencarnación y alcanzar la moksha.

Los padres no quieren a sus hijas de vuelta en casa. Es una carga y una vergüenza pública. Hay un dicho hindú que señala que tener una hija es como plantar una flor en un jardín ajeno. Se convierte en una hemorragia abierta. Una inversión sin retorno.

Los datos del último censo realizado en 2011 muestran una proporción de 914 niñas por cada mil niños menores de seis años, la peor cifra desde la independencia en 1947.

“Las cifras del último censo han sido una llamada de atención muy dura. El mal uso de las máquinas de ecografías se ha extendido a zonas más recónditas como a las poblaciones tribales y los estados fronterizos donde antes no se daba esta práctica ya que ahora es móvil y hasta se puede hacer el test por Internet”, advierte Sushma Kapoor, directora regional en India de la Agencia de Naciones Unidas para la Mujer (ONU Mujeres).

Kapoor se lamenta de que “se desperdicie la mitad del potencial de una sociedad”. Señala: “El aborto de las niñas erosiona enormemente los derechos de la mujer. Es necesario un cambio profundo en la mentalidad del país”.

“Este desequilibrio social sólo trae un aumento de la violencia y el tráfico de mujeres desde otras regiones ú otros países. Dichas mujeres son utilizadas como máquinas para parir y trabajar sin la posibilidad de integrarse en el nuevo lugar. También se provoca la poliandria, el hecho de que una mujer tenga varios maridos, como varios hermanos a la vez”, advierte Kapoor al hablar sobre unas consecuencias que ya empiezan a ser más que visibles en los pueblos de la India.

Desde el Centro de Investigación de Políticas Públicas American Enterprise Institute en Washington D.C., el investigador Nicholas Eberstadt no se siente muy optimista. “Lo peor queda todavía por delante”, señala.

“El feticidio femenino va a aumentar en todo el mundo al producirse la colusión de los siguientes factores: la despiadada preferencia por el hijo varón, la baja tasa de fertilidad, y la expansión en el uso del test prenatal para averiguar el sexo del feto”, explica Eberstadt.

“Este fenómeno ya tiene lugar en China, Vietnam, la India y el este de Asia, pero seguramente se extenderá por las antiguas repúblicas soviéticas, el África subsahariana y Medio Oriente”, advierte. “El cambio se puede producir a través de la concienciación de la sociedad civil tal y como sucedió en Corea del Sur, pues las leyes no son suficientes”, añade Eberstadt.

El activista indio Sabu George decide celebrar el Diwali, un festival de las luces, en el Centro de Formación de la Mujer en el distrito de Alwar, el estado septentrional del Rajastán. Ésta es una de las regiones donde se dan las cifras más dolorosas de feticidios femeninos desde hace décadas. Pero durante los últimos diez años esta práctica se ha extendido desde los conservadores estados del noroeste del subcontinente hacia el este y sur, sobre todo entre las familias más pudientes y educadas, según un estudio reciente realizado por la Universidad de Toronto.

Rajbala, una viuda con un hijo de 18 años, disfruta de una segunda legislatura como líder local. Trata de disimular una fea quemadura en el brazo sobre la que no desea hablar. Con otras representantes locales saborean los dulces típicos –ladoos, gulabis- de la festividad más importante de la India, en la que se venera particularmente a Lakshmi, la diosa de la fortuna en el hinduismo.

Entre el caleidoscopio formado por sus saris fucsias, azul turquesa, azafrán, las mujeres comentan que han de cubrirse la cabeza con el velo dentro de casa en presencia de los miembros de sus familias políticas. Hablan de que el precio de la ecografía ilegal más el aborto puede rondar los 150 euros en el distrito de Alwar frente a los 20 mil que tendrían que pagar las castas más altas para la dote de una hija antes del casamiento o alrededor de 5 mil las más bajas.
“Preferiría que mi hija cuidara de mí, pero aquí el sistema es así”, comenta otra de las líderes locales, Swaraj, de 45 años.

Todas tienen un hijo varón y todas están esterilizadas. “¿Lo hubieran hecho después de tener sólo hijas?”

“¡Imposible!”, se ríe Swaraj nerviosa mientras se ajusta el velo azul eléctrico sobre la cabeza. “Si sólo tuviera hijas, entonces me tocaría pagar la dote sin recibir nada a cambio”, añade con indignación.

Del vientre de Lakshmi, uno de los avatares de lo sagrado femenino, según el hinduismo, nació todo lo demás: mares, montañas, ríos, dioses.

Mientras se intercambian dulces y las luces de Diwali comienzan a parpadear al caer la noche, los indios invocan el poder de la diosa, pero se olvidan de quién los trae a este mundo.

(source- http://www.proceso.com.mx/?p=290017)

Google translation
NEW DELHI. (approved) .- It is impossible interviewing Mitu Khurana in the afternoon. After teaching in the university, spends the entire day solely with her twins. With large black eyes, round face and a sad voice, pediatrician from Delhi has been facing enormous hardship to watch her daughters, Guddu and Paari, now 6 years old.
Mitu did not want to lose her twins. Her inlaws family made her to eat a cake with eggs, she being allergic to, and ended up in hospital with an ultrasound scan revealed the two girls that were building up inside. “My mother in law, my sisters in law and my ex-husband pressured me, abused me, did not gave me to eat or to drink and I even got to push for a two-story staircase for the abortion,” says Mitu with pitch, and a cadence slowly, draining the tears.
“I went into a severe depression and I was ready to commit suicide. My daughters and I are alive thanks to my parents, “says Mitu. They supported her to return home, have the girls and even threatened the inlaws family to call the police if they did not leave their daughter intact.
At 35 years old and indomitable persistence, Mitu is still awaiting decision of the lawsuit filed in 2008 against her ex-husband, her in-laws and the hospital where he underwent the ultrasound to determine the sex of the baby. “I feel very lonely. Very few women will in society are willing to speak out loud and clear about what is happening, “she adds.
So far, the judge responsible for their case advised her “to try to rebuild her marriage.” The last two years her husband has applied for custody of the girls in court as a way of pressing into abandoning the claims. Mitu is not afraid. With sad voice, her twins in the evening and the support of parents , go ahead. “I do not want my daughters face the same world as me,” concludes the doctor.
Discrimination

The explosive mixture of falling fertility, access to the technology and the persistence of the traditional mindset has meant that in the last three decades up to 12 million Indian women aborting their female babies according to the study published in the Lancet in collaboration with the Centre for Global Health Research at the University of Toronto.
“While the technology has become cheaper, have increased the economic potential of many Indians who can now afford to pay for an ultrasound scan to ascertain the gender of the baby,” said Prabhat Jha, director of the Canadian research center said.

“Male children are seen as a pension plan. Abortion of the second daughter, the first is generally welcome, is a result of a rational decision adopted by the more educated families, urban and belonging to elite who do not want more than two children, “he says via Skype from Toronto. The lower castes tend to imitate the behavior of the high.
The boy can perpetuate the lineage of the family and display their honor, besides being responsible of caring for the parents when they get older. The man is who occupies the street, the square, bars, night, the positions of government, rickshaw, markets, liquor stores, schools, hospitals.
He stops in the middle of the pavement to urinate peacefully at noon in New Delhi, any day week. The man rubs suddenly against the buttocks of the customer in the grocery or the passenger the public bus. No wonder United Nations said in a recent study India’s capital cities is one of the world where the women suffer most sexual harassment and is also known as capital of rape in the rest of the country.
He abandons the daughter in the orphanage. He does what he pleases. With a son did not need to worry about if you are raped they reach puberty just as happens to many young Indian women, who after going through this violent experience forced into prostitution. The daughters are perceived as a burden because everything that is spent on them goes to the husband’s family, so they are lost as a fund. The cross reference old with new technologies and reinforce the past versus the future.
Thus, many girls are unable have the possibility of being born are not fed the same way as their brothers, are not carried to the doctor when sick, drop out before the school and their families are not happy in the hospital when they see them in mother’s arms after birth. For women in Indian society not have much else value as carriers of a future son in her womb.
Up to 18 years young women can not marry, the law says, but, like most rules in the country, this follows a parallel course with reality. The payment of dowry by the bride’s family to the groom’s is banned in India since 1961, but follows the agenda. A car, an apartment, a trip to Paris, a motorcycle: the middle classes increasingly want more.
“Brides burned”
Bezboruah Rekha, director of the NGO Errata, which is dedicated to the advancement of women in India also believes that “the consumerism that has come from the hand of globalization has encountered a patriarchal culture, so that a daughter is mainly for the parents about huge expenses to pay dowry, wedding celebration and education, as well as fear for their safety. ”
There are times when the in-lawsl family is not satisfied, either because the dowry is insufficient or because the spouse is of a lower caste or because the woman does not conceive a son. Then set on fire the kitchen the wife wrapped in the sari, which suddenly becomes a death trap, and they do go through a domestic accident. The phenomenon is known in India as burning brides, brides burned. Or they throw acid in her face and body and the woman is rejected is more useless than ever.

Abortion is permitted on the subcontinent, but since 1996 it is illegal to determine the sex of the baby through an ultrasound. Gynecologists do not show many qualms about to earn some extra money and give a blue or pink candy as a code to change information on the baby’s gender.
Most maternity hospitals in New Delhi, and the rest of the country, look at your walls a very clear message: “This hospital is prohibited from performing an ultrasound scan to determine fetal sex.” But through the door, most doctors they put a price quite simply “risk” they face.
“Obviously this is done, in large part by profits of medical lobby and the coexistence of politicians and judges, mostly upper caste men interested in perpetuating the patriarchal system,” said Sabu George, an Indian activist who returned to his country in the nineties with a Ph.D. from Cornell University and an American perspective bulléndole different world in the head.

“It is significant that only ten doctors have been convicted for this practice during 15 years that the law in force,” he adds.
The study published in The Lancet shows that the first girl is as likely to be welcomed to the world that his brother, but the second it has much more oil. Only 836 are born for every thousand children. The son inherits the land, keeps the family name and is responsible for lighting the funeral pyre in Hinduism and, thus, allowed out of the wheel of rebirth and attain moksha.

Parents do not want their daughters back home. It is a burden and a shame. There is a Hindu saying which states that a daughter is like planting a flower in a garden of others. It becomes an open hemorrhage. An investment with no return.
Data from the last census conducted in 2011 show a ratio of 914 girls per thousand children under six years, the worst since independence in 1947.

“The latest census figures have been a harsh wake-up call. The misuse of ultrasound machines has spread to most remote areas and tribal people and the border states where previously this was not the practice as it is now mobile and you can even take the test online, “says Sushma Kapoor , India regional director of the UN Agency for Women (UN Women).
Kapoor laments that “wasted half the potential of a society.” States: “Abortion of girls greatly erodes the rights of women. We need a profound change in the mentality of the country. ”
“This social imbalance only brings an increase in violence and trafficking of women from other regions or countries. These women are used as birthing machines and work without the ability to integrate into the new place. Polyandry also raised the fact that a woman has several husbands, and several brethren at once, “says Kapoor to talk about consequences that are beginning to be more visible in the villages of India.
From the Center for Public Policy Research American Enterprise Institute in Washington DC, researcher Nicholas Eberstadt does not feel very optimistic. “The worst is still ahead,” he says.
“The female feticide will increase worldwide to place the collusion of the following factors: the relentless preference for sons, the low fertility rate, and expansion in the use of prenatal test to find out the sex of the fetus” says Eberstadt.

“This is already taking place in China, Vietnam, India and East Asia, but probably will also include the former Soviet republics, Africa and the Middle East,” he warns. “Change can occur through the awareness of civil society as happened in South Korea, because the laws are not enough,” says Eberstadt.
Indian activist Sabu George decided to hold Diwali, a festival of lights, with the Training Centre for Women in Alwar district, the northern state of Rajasthan. This is one of the regions where figures are given female feticide painful decades. But during the last ten years this practice has spread from conservative states in the Northwest of the subcontinent to the east and south, especially among the affluent and educated families, according to a recent study by the University of Toronto.
Rajbala, a widow with a child 18 years, enjoying a second term as a local leader. Tries to hide a nasty burn on the arm on you do not want to talk. With other local representatives taste the sweets-side-of gulabis most important festival of India, which is worshiped especially to Lakshmi, the goddess of wealth in Hinduism.
Among the kaleidoscope formed by their saris fuchsia, turquoise, saffron, say that women must cover their heads with the veil indoors in the presence of members of their family policies. They talk about the price of illegal ultrasound plus abortion may be around 150 euros in the Alwar district compared to 20 thousand that would have to pay the higher castes for a daughter’s dowry before marriage and around 5 000 of the lower.
“I would prefer my daughter to take care of me, but here the system is thus,” says another local leader, Swaraj, 45.
All have a son and all are sterile. “Do you would have done after having only daughters?”

“Impossible,” Swaraj nervous laughs while adjusting the electric blue veil over her head. “If I only had daughters then I pay the dowry would play without getting anything in return,” she says indignantly.
Lakshmi’s womb, one of the avatars of the sacred feminine, according to Hinduism, was born everything else: seas, mountains, rivers, gods.
While exchanging sweets and Diwali lights start flashing at nightfall, the Indians invoke the power of the goddess, but forget about who brings them to this world.

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Author: savedaughters19

This is a coverage of my struggles to save my daughters.I am thank full to my parents not only for Not killing me ,but also helping me save my daughters... My dream- A big shelter house for women who want to give birth to their daughters and raise them up with dignity and self respect , but have to fight their own families to do so. Will have medical facilities and facilities for legal aid. will have training centers for vocational courses so that they can stand up on their own two feet and stop the dependency on their husbands for finances, A child care center run and managed by the inmates, A kitchen and a vegetable farm run and managed by the inmates. At present only a dream.... But with grace of God will become a reality. God will show the way and means to achieve the dream.

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